El que muestra el hambre, ¡no come!

 

Mientras caminaba del trabajo a la casa, pensando en el entretenido y perspicaz suceso que alegro la mañana de ayer, miraba a mi alrededor encontrándome con una gran verdad que reside en la capital. Por cada 7 hombres en la calle hay 1 mujer. Por eso todos viven tan ganosos y nosotras resultamos lisiadas por esa hambre.

4p2cfpe

Todo comenzó en la mañana. -No, todo ya había comenzado, pero sólo hasta hoy tuve esta profundísima reflexión- Fui a comprar un café, estaba con Juan. Siempre he creído que no soy el prototipo de mujer con el que eróticamente sueñan la mayoría de los hombres. No tengo las tetas grandes, no soy mona ni tengo pelo largo, mi ropa es toda 3 tallas más grande y me tropiezo con mucha frecuencia pisándome los cordones. Además vivo en Bogotá, ¡soy consciente del frío y mantengo tapada! Sin embargo hoy, un borroso transeúnte frunció sus para nada delicados labios y produjo ese vulgar chillido –que algunos creen produce excitación- pero que en realidad a mi, y creo que a la mayoría de las mujeres víctimas de la estridencia mata pasión, nos puede inducir fácilmente al vomito. Además, el “besito” vino acompañado de un encantador y básico piropo “uy! ricura”, y es totalmente digno de aclarar que el autor “intelectual” de este fascinante acontecimiento, fácilmente podría ser mi papá! Este, aunque no siendo el peor, porque tanto yo como muchas otras mujeres, hemos recibido cientos de infames adjetivos, fue el productor de mi voz de protesta.

No quiero que suene a falsa modestia,  porque realmente no me considero una chica  deslucida , tampoco quiero parecer superficial, porque puede ser Brad Pitt y juro que me produciría lo mismo, mucho menos soy una feminista empedernida, porque en muchos aspectos considero que el hombre nos complementa. Sin embargo, tristemente la mayoría se han convertido en animales demasiado básicos y sencillos de complacer. Andan por ahí, indiscriminadamente esparciendo sandeces, creyéndose muy Don Juanes, algunos con piropos devastadoramente clichés -eso sí, a unos pocos hay que rescatarles la creatividad, debo decir que sorprenden- mirando a ver cual sea y les corresponda ese romanticismo al que no le encuentro calificativo. Atención! Las verdaderas mujeres no queremos ser angelitos caídos del cielo, no nos pone que un desconocido nos mire con deseoso morbo y  tampoco que nos dediquen un reggaetón. El que muestra el hambre definitivamente no come y la sutileza en un beso es fundamental en determinados casos. Claro que sí,  obvio nos gusta lo sucio, pero en el momento correcto, no en el semáforo, ni en la entrada de un centro comercial.

Anuncios